Nos conectamos naturalmente con las ideas que despiertan nuestra curiosidad, nos involucran e inspiran. Es por esto que las presentaciones efectivas son las que nos entregan información relevante, desatan emociones y nos impulsan a cambiar.

La investigación constante sobre las mejores prácticas de oratoria contemporánea, nos ha permitido desarrollar actividades y herramientas que facilitan identificar el núcleo del mensaje, los intereses de la audiencia y la forma de entregarlo despertando emociones.

Nos acercamos al reto entendiendo los pilares en los que se basa nuestra necesidad de presentación.

Profundizamos en la comprensión del terreno, examinando las variables que condicionan esta situación.

Analizamos el panorama para seleccionar la ruta más adecuada hacia nuestro objetivo.

 

Seleccionamos funcionalmente la materia prima con la que edificaremos la experiencia.

 

La decisión de ignorar al presentador no es una acción consciente, pues nos distraemos fácilmente cuando no percibimos los mensajes cómo relevantes. Por esto, nuestra metodología transforma presentaciones convencionales en experiencias persuasivas, evitando que las ideas se pierdan en un mundo en el que captar y mantener la atención de la audiencia cada día es más difícil.

La primera etapa de nuestro método busca la manera adecuada de contagiar al público con el punto de vista que se desea comunicar, considerando las variables que hacen única a cada experiencia persuasiva.

Extraemos la esencia del mensaje en una premisa que refleja nuestro punto de vista.

Estructuramos la narrativa para que contemos una historia en vez de mostrar información.

Visualizamos maneras de comunicar nuestros contenidos a través de diversos lenguajes.

Elegimos los atributos gráficos que reflejen una identidad consecuente con nuestro mensaje.

Articulamos los elementos necesarios para comunicar por medio de narrativas enriquecidas.

Damos vida a las ideas involucrando estímulos sensoriales que complementan la experiencia.

Recordamos las experiencias que entregan información relevante, detonan emociones y nos permiten identificarnos con sus ideas y valores. Para lograrlo se debe captar la atención con historias que integran diferentes lenguajes y formas de comunicación.

Actualmente, la narrativa se apoya en diversas tecnologías para difundir mensajes. Sin embargo, el uso inadecuado de los recursos puede desviar la atención de la audiencia o sobrecargarla de información.

Conocer y utilizar correctamente los recursos creativos da vida y significado a las presentaciones, convirtiéndolas en experiencias persuasivas.

Una idea valiosa transformándola en una experiencia.

Observamos directamente sobre la acción en vivo todo posible punto de mejora.

Verificamos el resultado del proceso y pulimos detalles para evitar modificaciones posteriores.

Sincronizamos cada elemento de la puesta en escena, para que el orador se enfoque en el mensaje.

Al exponer se deben minimizar los riesgos y prevenir los dificultades técnicas que no se encuentran directamente relacionadas con la presentación, pero lo pueden afectarla seriamente.

Una adecuada preparación permite al presentador conducir exitosamente su experiencia, contagiar con sus ideas y trascender los límites del auditorio.